viernes, 25 de diciembre de 2009

Un día en Bacaramanga alguien estaba solo. Los demás andaban en fiestas y como cantaban alto no oyeron la soledad del vecino. Uno se dio cuenta de que las estrellas se desplazaban e iluminaban más un rinconcito. El Solo le pidió que no se apenase porque estaba celebrando a solas una gran fiesta con sus recuerdos. Rodeado de las cosas que pertenecen a todos pero que solo él sabe mirar. Y siempre las estrellas iluminan con más ganas en el punto donde alguien está en soledad.

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